Malu Boruchowicz

Manual para abrazar

Argentina



Conocí a Ailén comprándome de todito en el kiosco. Queda cerca de casa, entonces pasaba seguido. Me llamaba la atención que siempre estuviera impecable. Siempre rodeada de amigas. Siempre pila. La quería conocer. Yo también quería ser su amiga. Nos juntábamos en su lugar de trabajo, que representa su vida. Iba tres veces por semana, a veces dos. Y nos quedábamos charlando. Siempre rodeada de gente. Entendí que abriéndome, ella se abría cada vez más. Íbamos construyendo una relación donde las cosas que tenemos en común aparecían cada vez más. Le propuse una amistad nueva que quizás se alejaba de lo que pueden ser sus amigas. Descubriendo que nos atraviesan temas muy parecidos y que cada una lidia con ellos de la forma que puede. Las dos nos ayudamos a ver cómo enfrentar amores, ansiedades y presiones de una manera muy linda y muy torpe a la vez. Siendo dos piedritas que quieren estar rodeadas y contenidas todo el tiempo.



A veces me pregunto si es por no invadir el espacio personal del otro. Después me cuestiono si el encuentro de cuerpos llegó tarde. Pero así y todo, ensayar abrazar no tiene un tiempo ni lugar. Dos piedritas que ahora son arena. Un tacto fundamental.




Mark